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lunes, 21 de junio de 2010

Oda a las matematicas.

Con todo el odio y frustación de mi corazón para...las matemáticas...

Las rosas son rojas,
los arboles poseen verdes hojas,
el mar alza bellísimas olas,
pero definitivamente las matemáticas ¡me rompen las bolas!

En lugar de disfrutar el verano
tengo en mi silla postrado el ano
leyendo un problema matemático sobre Urano,
estar aquí encerrado es algo inhumano.

Quisiera estar en la playa viendo el mar,
mirar viejas en pelotas y una chela tomar,
pero tan solo sueño, pues me tengo que chingar,
y miro derivadas, integrales y gráficas en su lugar.

Se de gente subnormal,
que ve estas atrocidades como algo normal,
pero yo lo siento como el sexo anal,
Lhopital y Ruffini contribuyeron con este mal.

Pitagoras era un griego ocioso y perverso
y desde que soy niño me ha destrozado el seso,
¡no es sumar, ni restar ni multiplicar, es peor que eso!
¡Si volviera al pasado lo colgaría del pescuezo!

No veo la diferencia entre binomio y trinomio,
pero definitivamente le temo al polinomio,
pensar en el examen me enferma de insomnio,
¡quisiera pegarme un tiro en el ojo!

Encuentra la recta, busca la monotonía
y yo tan solo pienso en escapar de esta manía,
que si es cóncava hacia arriba, que si es cóncava hacia abajo
¡por mi todo esto puede irse al carajo!

El profesor es un pendejo nefasto,
prefiero cuidar un conejo o leer a Teofrasto,
Calculo integral me importa una chingada,
prefiero dormir en mi almohada.

Extraño mis hongos Psilocybe,
y aun mi mente no concibe
¿de que chingaos' me sirve?
¡si el hombre de raices cuadradas no vive!

¿FIN?

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